Buscar el éxito de un programa es algo que cuando se estrena no se espera, es decir, hay muy pocos programas televisivos que nacen para tener auténtico éxito.
Pasapalabra es un concurso, y como tal, genera expectación entre los televidentes. Es un programa dinámico, algo que se reclama desde el otro lado de la tele, lejos de aquellos otros programas estáticos y sin ritmo. Es un programa-concurso muy activo, con varias pruebas que suelen llamar la atención de los espectadores.
Además, Pasapalabra pone en liza nuestro ingenio, algo que a todos nos gusta demostrar. Cuando preguntan por una palabra complicada, nos esforzamos por pensar qué puede ser, y eso engancha, pica la curiosidad. Es decir, se trata de un programa que entretiene, y esto es una de las máximas en el mundo de la televisión, ya que un programa que no entretiene no vale.
Pasapalabra busca la cultura de los participantes, así como la de los que están en casa, que quieren verse reflejados y participar desde la distancia. El tema principal sobre el que gira el contenido de Pasapalabra es el conocimiento, el saber, algo que todos queremos demostrar, aunque sea desde casa, con nuestra pareja, padre, madre o amigos.
Por supuesto, el dinero, un elemento clave en todos los programas-concurso. Ver cómo alguien es capaz de llevarse cientos de miles de euros, es una especie de empatía que el espectador siente desde el sofá de su casa. Pasapalabra invita a participar desde casa, y esto es importante para el concurso.
La guapa Silvia Jato fue la presentadora que lo lanzó, haciendo una gran labor, porque un buen presentador es clave en todo programa. Ahora, el presentador de Pasapalabra es Christian Gálvez y se emite en Telecinco. Bajo mi punto de vista, el concurso pierde algo con respecto a Silvia Jato, pero aún así, el éxito de Pasapalabra continúa con Christian.