Los Deberes de la Televisión Pública

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Televisión 

La semana pasada llegué de clase a mi casa y estaba allí mi abuela, como todos los miércoles, porque siempre que llega este día deja de estar con mi tía para venir con nosotros antes de pasar el fin de semana. Tiene 70 años y pasa delante del televisor más de 5 horas diarias. Esta vez estaba realmente enfada, (conozco cuando se enfada de verdad y cuando no) porque no entendía como podían haberle cortado su telenovela favorita para poner un avance sobre la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado.

Estaba muy indignada, traté de contarle todo eso de la prioridad informativa que en la facultades de periodismo y comunicación tanto explican, y al final y muy a regañadientes acabé por convencerla de que la Televisión Pública tiene unos deberes y como dice la propia palabra ‘debe’ cumplirlos.

Lamentablemente, tanto TVE 1 como la segunda cadena cuentan con publicidad, cosa que no deberían, y dan cabida a realities shows un tanto cuestionables para el respetable que tendría que ampararse en lo que ocurrió en la década de los ochenta del pasado siglo. Está determinada por la promulgación del Estatuto de la Radio y la Televisión. Dicho Estatuto, aunque en vías de modificación, sigue vigente en la actualidad, y es la primera reglamentación con rango de Ley de la historia de la televisión en España.

El Estatuto de TVE

El Estatuto nació con el objetivo de establecer una normativa jurídica democrática que ordenase el conjunto del sistema televisivo español. Es decir, que sus disposiciones se refieren por igual a TVE que a las emisoras de titularidad privada. (Fuente: Ministerio de Educación y Ciencia). La gestación de este Estatuto fue resultado del consenso entre el partido del Gobierno, UCD y el de la oposición, PSOE, que consensuaron que la televisión en España es un servicio público esencial cuya titularidad corresponde al Estado”.

Fíjense ustedes, se cumple todo al pie de la letra ¿verdad?. Bueno, la constitución también dice que tenemos derecho a una vivienda digna y a la información veraz, y a un príncipe azul, y a un novio que me quiera y que me tenga llenita la nevera. En fín fantasía tras fantasía…

Por todo esto se llama a nuestra televisión (pública) “telebasura”, porque a penas cumple los requisitos sobre el servicio público, uno de sus deberes, y en donde lo único que prima, independientemente de los contenidos, es conseguir más audiencia. No existe un
criterio profesional que se preocupe de una información de calidad, lo que existe es una primacía del dinero sobre los contenidos y del pasotismo –por ejemplo- de los grandes dirigentes ante las criticas a la hora de emitir comprometidas imágenes en horas no adecuadas para los niños.

Lo que no vende, desaparece

Barrio Sésamo y aquellos dos rombos rojos sólo son ya parte de nuestra historia televisiva. (Aunque nos suene a broma).  Por este mismo criterio han desaparecido de la programación, aquellos espacios que no venden, como el cine en blanco y negro o los dibujos a media tarde (recordemos que los niños de hoy en día, en sus tardes hacen fútbol, kárate, gimnasia rítmica, inglés…están bastante más ocupados que los de los años 60 y 70).

Cierto es, que hoy todavía es pronto para valorar las consecuencias que tendrá en el futuro todo esto, pero no serán muy positivas teniendo en cuenta que para los más pequeños, lo que mola es imitar a Pocholo, peinarse como Beckham o meterse con el que la noche de antes en Gran Hermano dijo que era gay o transexual, o el Rey del Mundo entero.

Lei no hace mucho en una entrevista del cantante Enrique Bunbury, que “Ariel” vendía miles de detergentes y no por eso tenía que ser el mejor de estos productos de limpieza. (Por diferentes motivos; publicidad, tradición, etc.) Decía que importaba poco lo que se vendía, (es decir, en nuestro análisis “la audiencia”) “si aquello que se vende no te toca el corazón, la entrepierna, o te hace funcionar el cerebro”.

Pero explícale tu eso al personal de economía, que le importa poco o nada lo que se venda y cómo se venda…mientras lo único que le preocupa es engordar de ceros las cuentas para las que trabaja. Los deberes de la televisión pública se quedan en toda una verdadera anécdota.

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1 Comentarios Enviar un comentario


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    el mejor dotado de los sociologos suicidas

    Muy de acuerdo sr.Aguilera, me interesa mucho el tema, a pesar de la vision tan catastrofista que se desprende de su post hay que tener en cuenta que tve ha mejorado notablemente en los ultimos años, desde sus ultimos directivos me refiero,esos que por su condicion de aves marinas deberian ir a pescar y dejar la direccion de televisiones, y en especial telenoticias, para otros animales un poco mas metidos en la materia…

    No me puede negar el cambio que han dado, especialmente los informativos, desde la salida de Urdazi, un tipo que a dia de hoy presenta un lamentable programa “buenafuentano” en Onda6 y se dedica a bailar subido en una mesa ante un jurado compuesto por gente de la talla de Yola Berrocal…en fin.

    Claro que lo no vende se tira, o en el mejor de los casos se guarda o incluso se recicla, pero eso, sr.Aguilera, pasa en todas las cadenas.

    un saludo