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Hay alguien ahí en Cuatro

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http://www.youtube.com/watch?v=yJsWC2k3lB4

La intriga, el suspense, los fantasmas, y por qué no, el miedo, vuelven a la parrilla televisiva con una serie como Hay alguien ahí en Cuatro. No es 100 % una serie de terror, pero seguro que más de uno tendrá pesadillas por las noches y no podrá dormir después de ver esta serie. En nuestro blog de televisión nos llevamos unos cuantos sustos viendo esta misteriosa serie.

Por que una cosa está clara, por encima de la calidad de la serie, si te gusta este género de relatos, seguro que Hay alguien ahí te va a sorprender.

El motivo no es otro que la trama y el argumento, que juega con el misterio de una familia que se instala en una nueva casa, una casa grande, como no podía ser de otra manera. En esta nueva residencia, la familia comienza a percibir sensaciones extrañas, y poco a poco irá dándose cuenta de lo que se está cociendo en el interior de su vivienda.


http://www.youtube.com/watch?v=k_WSHz4Jwbw&feature=channel

Fantasmas, presencia de espíritus que van a inquietar a los pequeños, unido a aquellos sucesos paranormales que en más de uno van a levantar la sensación inquietante de hacerse una pregunta un tanto retórica: Hay alguien ahí. La respuesta, obvia, da título a esta serie de Cuatro.

Los personajes de Hay alguien ahí también juegan con el misterio. Ana es la pequeña de la casa, y en esta se va a encontrar con un nuevo amigo, llamado Raúl. Por su parte, Íñigo es el hermano mediano, que siente gran curiosidad por todo lo que le rodea y tiene una novia un poco malvada: Silvia. La mayor de los hijos, Irene, que no traga a la novia de su hermano, se va sentir atraída por el médium, Jorge. Los padres son Clara y Diego, que llegan a una nueva casa para revitalizar su matrimonio. Destaca la presencia inquietante de Nikoletta, la asistenta.

Puedes ver Hay alguien ahí en Cuatro los lunes a las 22.15 horas. ¿Estás preparad@ para soportar el miedo a estas horas de la noche?

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    ¿Hay alguien ahí?…. de Cuatro TV. “Fantasmas muy dados al vicio”.

    Muy lejos de la línea del miedo paralizador y de acojono del exorcista, y del inofensivo y cándido espectro del infantil Casper, que es amigo de sus amigos. La cadena de televisión Cuatro, nos intenta sorprender con una serie de tribu familiar, donde el fantasma parece que es lo de menos. Escenas de números lésbicos, sesiones de sado, infidelidades y líos varios,… mucho vicio y pocos sustos. Se ve que la cosa va de muertos que vuelven, -ya son ganas en los tiempos que corren-. Pero como decía C.J. Cela: “hay muertos que dan pena y hay muertos que dan risa”.

    Esta serie “made in Spain”, donde se conoce que tiran más dos tetas que dos “cadenas”- de fantasmas, se entiende-, donde el padre que parece un poco lelo, carente de la virtud del adivino de percepciones y fenómenos extraños varios, que es don, que el hombre no posee, y que suele ir embobado toda la serie, como desorientado el hombre. La hija, de vez en cuando se le pone a arder, eso es una mala costumbre y suena a capricho y rabieta infantil y de criatura mal educada – Esto tambien ya está muy visto en el cine- Adolescentes que se tiran por la ventana cuando juegan a la “güija”. ¡Hombre!, mejor jugar al clásico parchís, que si te “matan”, se cuenta veinte y ya está. Y no hay más sepelio y exequia que quedarse sin una ficha, que tampoco es motivo para tirarse al abismo de los ventanales. Estos jóvenes, acojonan por sí mismos, y no les hace falta fantasma que les organice eventos. A servidor, siempre le ha gustado más un niño dándole patadas a una pelota, que siempre suele dar más confianza. Digánme clásico.

    Tambien, aparece un cura alopécico, de aspecto bonachón y que parece aficionado al noble arte de beber “morapio” y carajillos de anís. Nada que ver con el Padre Carras, aquel cura de la película de el Exorcista. Le acompaña en esta desventura un medium con la mirada ida, que es esquizofrénico, y que se ve que tambien iba para cura. ¡Coño!, con este panorama a ver quien es el fantasma que se atreve a dar la cara.

    Eso sí, de noche en la casa muchos gritos, golpes y cacharritos de cocina que levitan sin control, que es para llamar a la patrulla. ¡Hombre, no son horas!, y los vecinos deben de estar cansaditos de ver ollas y sartenes hiendo de aquí para allá.

    Los fantasmas serios y trabajadores suelen tener un horario, y asustan tanto de día como de noche, -esto dependerá del turno y de su convenio-, pero siguiendo un protocolo y unas pautas, cumpliendo con unas normas mínimas de seguridad e higiene porque suelen estar asegurados. Ser fantasma en régimen de autónomo no sale a cuenta, y suele llevar muchos dolores de cabeza. ¡Vaya!

    Cada castillo tiene su fantasma y sus caballerías. Los fantasmas serios y formales trabajan en castillos de Escocia, que es como un master en esto del mundo de los espectros. Vamos, como un “Plan Bolognia” pero para fantasmas. Que para todo hay que estudiar y hacer práctica de oficio.

    Y como de familias “raritas” va la cosa, destacar la parentela y el linaje de los de la matanza de Texas – un clásico- que tienen mucho más salero y sentido del humor, y además se toman su tiempo, porque son más de “puchero” que de precocinados. Y el Jehison, -el “reciclador” de la motosierra en mano- , que la criatura anda un poco desorientada, porque ve, como se desnaturaliza el género del terror a patadas y con desprecio. Y eso, le desmoraliza y le corta el “rollo”.

    Puestos a rematar la faena y para darle a la cosa un aire más “cañí”, podrían aparecer el Pajares y el Esteso, aquellos humoristas de los setenta, que últimamente van bastante sueltos y desequilibrados. Y el Ángel Cristo, un poco “puesto”, tampoco desentonaría en esta orgía del miedo y aprensión de almas atormentadas. Hay familias que dan miedo y hay familias que te descojonas con ellos. Igual, este fantasma no aparece porque no está muerto del todo, igual le han dado por muerto o mal enterrado, -esto habría que mirarlo-. Además, quien no tiene un primo o cuñado “fantasma” que dice que quiere reencarnarse en árbol o en pez de colores.

    Otros personajes terroríficos con más renombre y pedigrí; como Drácula, el Hombre Lobo o Frankenstein, juegan a la petanca en cualquier parque y cobran sus justas y merecidas pensiones cada mes. El futuro es para los jóvenes…¡fantasmas!, claro.

    Y como decía Hamblet… este muerto está muy callado, muy mustio…

    Sergio Farras (escritor tremendista)



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