Yo Soy Bea, la teleserie diaria de Telecinco, sigue en forma después de más de 300 capítulos. Y es que, la historia de amor entre Bea y Álvaro está lejos de cansar a los más de tres millones de espectadores que se sientan cada tarde para contemplar el desarrollo de la historia.
Lo que en un principio, se consideraba como una apuesta arriesgada por parte de la cadena de Fuencarral, se ha convertido en un éxito de audiencia sin precedentes y como ya comentábamos hace algún tiempo, el “fenómeno Bea” ha traspasado el medio televisivo. Álbumes de cromos, agendas, e incluso, Bulevar 21, la propia revista donde se desarrolla la trama, se ha convertido en real. Y realmente no es que pasen demasiadas cosas cada día, pero lo poco que ocurre engancha al telespectador que se siente cercano al drama que sufre la pobre Bea, odia al malo de opereta que representa Diego de la Vega o se desternilla por los disparates que le ocurren a la sin par Bárbara Ortiz.
En un principio, nadie creía en el éxito de esta serie. En primer lugar porque se trata de un “remake” de la triunfadora Yo soy Betty la Fea (a la que ya ha superado en número de capítulos, por cierto). Se desconfiaba de que una serie de estas características pudiera gustar a la audiencia después de una retahíla de fracasos en esa misma franja horaria (Rodrigo Leal, 20 Tantos…) Por otro lado, se pensaba que el espectador medio de ese tipo de productos estaría más acostumbrado a las tradicionales novelas latinoamericanas.
Por: Carlos Carrasco
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Sandra
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